Una semana sin mirarme el coche
El 22 de julio pasado, encontrándome de viaje, llame al taller SEAT FUBER (en Barcelona), que es mi servicio SEAT desde hace tres años. Avisé de que tenía una avería en el ABS y me dieron cita para el 30 de julio a las 08:30.
Entregué mi vehículo dicho día a las 08:36, explicando la avería y su seriedad al asesor del servicio.
A lo largo de la semana siguiente, llamé por la tarde el lunes, el martes y el miércoles para ver cómo iba mi reparación, ya que el taller no me informaba de nada. Cada vez, el asesor me dijo que no lo habían mirado y que al día siguiente haría que lo mirasen.
Al jueves siguiente, pasada ya una semana de espera, harto de la desinformación y con la necesidad de disponer de mi vehículo después de una semana parado en el taller, llamé para preguntar si habían hecho algo en mi coche. Al decirme el asesor que no, sin explicarme por qué, me pasé por el taller para recoger mi vehículo, donde dicho asesor me devolvió las llaves y NI TAN SIQUIERA PIDIÓ DISCULPAS ni me dio explicación alguna por el retraso y el mal servicio al cliente. Hubiera sido lo mínimamente correcto.
SEAT es mi marca favorita desde 1985. Nunca me he comprado ninguna otra marca. Siempre he llevado mis SEAT a talleres oficiales y siempre la atención ha sido muy buena. En Fuber también lo fue hasta la última (el año pasado, para la revisión). Pero esta vez ha sido denigrante. Si están tan desbordados de trabajo en dicho taller SEAT, no entiendo por qué también ahora también trabajan para Renault/Dacia.
Obviamente, no pienso volver allí, aunque me quede muy cerca de mi domicilio.


